La crisis no solo alcanzó a los países más Industrializados y poderosos, también afecto al Ecuador y uno de los máximos problemas es el desempleo.
Tan solo pasar por la avenida granados y 6 de diciembre se puede decir que el desempleo ya es de todos y las cifras no mienten, si se compara con el último trimestre del 2008 que fue del 7.3%. Viéndolo fríamente, de ser verdad el 8.6%.
“Un día mas sin trabajo, un d
ía mas sin pan para la casa” es así como describe su situación el albañil Juan Trujillo.
Son las 8 de la mañana y el sol brinda un poco de calor a los albañiles que esperan ansiosos que un carro pare para así darles el empleo.
Pero esto se vuelve complicado ya que hay son miles de trabajadores que necesitan de empleo y todos luchan por un buen por venir para su familia y ellos.
El dinero no alcanza afirma Edgar, un electricista de 24 años que no tuvo la posibilidad de estudiar y ahora se encuentra en la granados.
Su rostro da anotar la desesperación y la angustia de saber que tal vez hoy no sea el día de suerte de este joven.
Comenzó el atardecer y el sol se oculta muy camufladamente, son muy pocos los que se marchan con una sonrisa. Entre ellos está Edgar, luego de varias horas de espera consiguió un trabajo.
Esta es la historia de siempre, hombres que luchan para conseguir un trabajo, hombres que tal vez nunca se den por vencidos que siempre querrán luchar para un futuro mejor.
Tan solo pasar por la avenida granados y 6 de diciembre se puede decir que el desempleo ya es de todos y las cifras no mienten, si se compara con el último trimestre del 2008 que fue del 7.3%. Viéndolo fríamente, de ser verdad el 8.6%.
“Un día mas sin trabajo, un d
ía mas sin pan para la casa” es así como describe su situación el albañil Juan Trujillo.Son las 8 de la mañana y el sol brinda un poco de calor a los albañiles que esperan ansiosos que un carro pare para así darles el empleo.
Pero esto se vuelve complicado ya que hay son miles de trabajadores que necesitan de empleo y todos luchan por un buen por venir para su familia y ellos.
El dinero no alcanza afirma Edgar, un electricista de 24 años que no tuvo la posibilidad de estudiar y ahora se encuentra en la granados.
Su rostro da anotar la desesperación y la angustia de saber que tal vez hoy no sea el día de suerte de este joven.
Comenzó el atardecer y el sol se oculta muy camufladamente, son muy pocos los que se marchan con una sonrisa. Entre ellos está Edgar, luego de varias horas de espera consiguió un trabajo.
Esta es la historia de siempre, hombres que luchan para conseguir un trabajo, hombres que tal vez nunca se den por vencidos que siempre querrán luchar para un futuro mejor.

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